Material para niños

Contando historias: un arte que cultivar


Leé Jeremías 1:6-10.
 
¿Qué dijo Jeremías a Dios? ¿Qué respondió Dios a Jeremías en el v.8? ¿Qué hizo Dios con Jeremías (v.9) ? 
Al enseñar por primera vez, puede ser que nos sintamos como Jeremías: “No sé hablar”. Quiero recordar un viejo pero sabio dicho: “Dios no llama a capacitados, sino que capacita a os que llama”. Cuando estamos frente a los chicos tenemos que tener la seguridad de que Dios nos puso en ese lugar, nos acompaña y que va a poner  Su Palabra en nuestra boca
Trabajar con los niños es un don de Dios, pero sobre todo… es un privilegio. Creo que es una de las obras con las cuales más aprendemos. Los mejores maestros son los niños, nunca sabemos con que pregunta van a salir. Los  niños bien formados y educados pueden abrir puertas que los más grandes ni en una vida lograríamos ni siquiera “barretear”. Solo basta que veamos la historia de la reforma, o a los valdenses. 
Trabajar con niños es una tarea hermosa, pero para eso necesitamos comprender algunas nociones básicas a la hora de trabajar por ellos. No pretendo que seamos eximios oradores o relatores, pero recodemos que estamos trabajando con las joyas más preciosas del señor, y como a tales, debemos tratarlos con la mayor delicadeza y tacto.
Teniendo en mente el post anterior escrito por Leo, sobre cómo debe ser nuestro culto familiar, creo  necesario compartir contigo algunas pautas que me sirvieron (y sirven todavía) mucho a la hora de interactuar con ellos. Como es el título de este blog: Cuéntanos una historia, pensé en quizás enumerarte algunos puntos a la hora de contar las historias a los niños. Ya vimos que los cultos tienen que ser sencillo e interesantes. Las historias bien contadas  pueden ser grabadas con facilidad en las mentes de los niños, son como una esponja que absorben todo lo que uno les enseña, así que aprovechemos esta edad para gravar las verdades de Dios en sus mentes, y así plantar las bases para la formación de su caracteres.
Primero hay una serie de pasos que tenemos que aplicar a nosotros antes de poder pararnos frente a los chicos:
#  La obra de Dios en nosotros mismos: Mové la historia en tu corazón orando.
# < u>Fija una META para tu lección.
# Creatividad: Desarrolla la lección para los niños. No creas que podés leerla un rato antes y dársela así nomas, necesitas prepararla, y hacerla interesante. Dios nos dotó de creatividad, usala, siguiendo los parámetros que Dios aprueba.
Mira a los niños. Algo muy sencillo, pero cuando estés nervioso podés olvidarte. Si enseñas mirando siempre tu Biblia,  el pizarrón, o el piso, los niños van a pensar que no les estás hablando a ellos, y no van a escuchar. Intenta que ellos sientan que la historia se la estas contando solo a él( que se sienta personal).
Varia tu voz. Según es apropiado, podemos hablar en voz alta o a voz baja, modulando; más rápido o más despacio; o podemos imitar diferentes voces para los diferentes personajes que aparecen en la historia.
Usa expresiones que los niños entiendan
Cuando un misionero viaja p.ej. a Japón para alcanzar a los japoneses con el Evangelio, no podría predicarles en español. Tendría que aprender el idioma japonés. Igualmente, para alcanzar a los niños con el Evangelio, tenemos que aprender el idioma de los niños. ¡Ellos no usan las mismas palabras que los adultos!
Tenemos que examinar nuestra historia y explicar cada palabra que podría ser difícil de entender para ellos.
Por ejemplo: Buscamos expresiones más sencillas para las siguientes palabras de nuestra historia:
“Bienes”: “lo que le pertenece”; (mejor): “dinero, vacas, ovejas, muebles, etc.”
“vivir perdidamente”: “hacer cosas malas”; (mejor): “emborracharse, hablar groserías, vivir sin pensar en Dios, etc.”
“Malgastar”: “gastar el dinero en cosas malas; comprarse mucha ropa lujosa o un carro lujoso; invitar a todos para tomar; gastar el dinero en juegos; etc.”
“Algarrobas”: una verdura parecida a las habas, pero no tan rica.
“Jornalero”: “siervo”, “empleado” (que encuentra trabajo solamente de día en día).
Muchas palabras se explican mejor con un ejemplo concreto que con una definición. Como regla podemos decir: “Lo que se puede dibujar, un niño lo puede entender.” – Por la misma razón, es mejor usar palabras concretas en vez de expresiones generales. En vez de “frutas”, es mejor decir “naranjas, manzanas, bananas.”. En vez de “animales”: “vacas, ovejas, perros, gatos…”
                                                      
Describí colores, ruidos, sentimientos, etc. Debemos imaginarnos la historia como en una película; o como si vos mismo hubieras estado ahí. Después describilo a los niños de una manera que ellos puedan “ver” la misma película.
Por ejemplo Ejemplo: Imaginate la historia donde los discípulos en el barco son sorprendidos por una tormenta (Mateo 8:23-27). Responde rápidamente a estas preguntas:
¿Qué color tenía el agua? ______________________________________
¿Cómo se veía el cielo? ________________________________________
¿Qué sonidos se escuchaban? ___________________________________
¿De qué material era el barco? ___________________________________
¿Qué sentían los discípulos? ____________________________________
¿Cómo era la expresión de sus caras? _____________________________
Esta es la clase de detalles que tenemos que contar a los chicos, para dar vida a la historia. Incluso podemos imitar los sonidos; o la expresión en la cara de los discípulos.
Solo debemos tener cuidado de no inventar cosas fuera de la Verdad. Podemos decir: “Las olas se hicieron cada vez más altas y empezaron a entrar en el barco; Pedro ya tenía sus pies mojados.” (Esto es realista según lo que cuenta el texto Bíblico.) – Pero no podemos ir tan lejos para decir: “…y de repente un rayo cayó en medio del barco …”
Podés usar un personaje de identificación. – Esto significa que contamos la historia, no como un observador desde afuera, sino como una de las personas que es parte de la historia.                         
                                       
Por ejemplo, puedo contar la historia de Zaqueo como si yo mismo fuera Zaqueo (dramatizando):
“Ahora mismo debe venir … ¡quiero verlo! Permiso, por favor, déjenme pasar … no puedo ver nada. Nadie quiere dejarme pasar. ¡Todos me odian! Si yo solamente fuera un poco más alto … quiero ver a Jesús. – Ah, tengo una idea. ¡Allá, ese árbol!” etc. –
 Entonces todos los niños también se van a identificar con Zaqueo y se vana sentir parte de la historia.

La persona de identificación no es necesariamente el personaje principal. Puedo contar la misma historia desde la perspectiva de una persona en la multitud:
“¡Ya puedo verlos! Este de en medio seguramente es Jesús. – No, acá no hay lugar. Yo estuve acá primero. – ¿Qué quiere este enano? Viene último y quiere ser el primero. … ¿Qué hace ahora? No puede ser – ¡realmente está subiendo a ese árbol!” –
Incluso puedo contar la historia desde la perspectiva de una de las personas que fueron engañados por Zaqueo, y ahora se asombra porque Zaqueo viene a devolverle la plata.

No se recomienda usar a Jesús como persona de identificación.
Usa mímicas. No solo tu voz, también tus manos y hasta todo tu cuerpo pueden contar la historia.

Involucra a los niños. Durante una historia Bíblica, los niños pueden: responder pregunta, en otras palabras…s; participar de la historia

Usa ayudas visuales (láminas, dibujos en el pizarrón, franelógrafo, objetos, videos,etc).

¿Cuánto tiempo puede un niño escuchar de manera concentrada? – Esto es diferente en cada niño. Depende de su temperamento, de su entorno familiar y su educación. Pero mucho depende de su edad. Como promedio, podemos decir que un chico  puede concentrarse un minuto por año de edad: Un chico de cinco años, solo cinco minutos. Un chico de diez años, diez minutos. Un adolescente de quince años, quince minutos.
Es interesante el trabajo por los más pequeños… ¿no es verdad? Solo intenté  compartirte algunos puntos, son muchos más. A lo largo de las semanas iremos publicando diversos  materiales para ayudarte en tu tarea misionera, ya sea en tu casa, en la iglesia o cuando vayas a dar un estudio bíblico y halla niños presentes, o solo simplemente estudiando la Biblia con ellos.
Esperamos que esto te sirva de ayuda. Éxitos en el Señor. Maranata!!!
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