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La elección de la pareja

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Antes de asumir las responsabilidades del matrimonio, los jóvenes y las jóvenes deben tener una experiencia práctica que los haga aptos para cumplir los deberes de la vida y llevar las cargas de ella.
Puesto que tanto los hombres como las mujeres tienen una parte en la constitución del hogar, tanto los niños como las niñas deberían obtener un conocimiento de los deberes domésticos. El tender la cama, ordenar una pieza, lavar la loza, preparar una comida, lavar y remendar su ropa, constituyen una educación que no tiene por qué hacer menos varonil a ningún muchacho; lo hará más feliz y más útil.

Lo que un Joven Debiera Considerar al Buscar una Esposa

Hay demasiadas niñas que se casan y tienen familia, y que tienen muy poco conocimiento práctico de los deberes que corresponden a una esposa y madre. Saben leer y ejecutar un instrumento musical, pero no saben cocinar. No saben hacer un buen pan, que es tan esencial para la salud de la familia. No pueden cortar y hacer vestidos, porque nunca aprendieron a hacerlos.

Consideraron estas cosas como no esenciales, y en su vida matrimonial son tan dependientes de alguna otra persona para hacerles estas cosas como lo son de ellas sus propios pequeñuelos.

Busque el joven como compañera que esté siempre a su lado, a quien sea capaz de asumir su parte de las responsabilidades de la vida, y cuya influencia le ennoblezca, le comunique mayor refinamiento y le haga feliz en su amor.

“De YAHWEH [es] la mujer prudente”. “El corazón de su marido está en ella confiado”. “Le da ella bien y no mal todos los días de su vida”. “Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua. Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde. Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba; muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas”. “El que halla esposa, halla el bien, y alcanza la benevolencia de YAHWEH” Proverbios 19:14; 31:11, 12, 26-29; 18:22.

Preguntas que una Señorita Debiera Hacer Antes del Matrimonio

Antes de dar su mano en matrimonio, toda mujer debe averiguar si aquel con quien está por unir su destino es digno. ¿Cuál ha sido su pasado? ¿Es pura su vida? ¿Es de un carácter noble y elevado el amor que expresa, o es un simple cariño emotivo? ¿Tiene los rasgos de carácter que la harán a ella feliz? ¿Puede encontrar verdadera paz y gozo en su afecto? ¿Le permitirá preservar su individualidad, o deberá entregar su juicio y su conciencia al dominio de su esposo? Como discípula del Mesías, no se pertenece; ha sido comprada por precio. ¿Puede ella honrar los requerimientos del Salvador como supremos? Conservará su alma y su cuerpo, sus pensamientos y propósitos, puros y santos? Estas preguntas tienen una relación vital con el bienestar de cada mujer que contrae matrimonio.

Haga las siguientes preguntas: ¿Me ayudará esta unión en mi avance hacia el cielo? ¿Aumentará mi amor por  Yahweh y ampliará mi esfera de utilidad en esta vida? Si estas reflexiones no presentan inconvenientes, entonces avance en el temor del Creador.

El verdadero amor es una planta que necesita ser cultivada. Que la mujer que desea una unión apacible y feliz, que le permita evitar miserias y tristezas en el futuro, se pregunte antes de entregar sus afectos, ¿tiene mi novio madre? ¿Cuáles son las características del carácter de ella? ¿Reconoce él sus obligaciones hacia ella? ¿Es considerado con sus deseos y felicidad? Si no respeta y honra a su madre, ¿manifestará respeto y amor, bondad y consideración hacia su esposa? Cuando haya pasado la novedad del matrimonio, ¿me seguirá amando? ¿Será paciente para con mis errores o será crítico, exigente y dictatorial? El verdadero afecto pasará por alto muchos errores; el amor no los discernirá.

Acepte la joven como compañero de la vida tan sólo a un hombre que posea rasgos de carácter puros y viriles, que sea diligente y rebose de aspiraciones, que sea honrado, ame al Todopoderoso y le tema.

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2 Comments

    • Irene Irene

      Gracias por tu comentario Nati! Es totalmente cierto, sin nuestro Padre celestial nunca podremos amar a otros, porque El es amor. ¡Estamos a tu disposición! Shalom!

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