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Las trampas de la sensualidad (Parte 1)

Si rápidamente tuvieses que diferenciar un cristiano de un no cristiano en la vía pública… ¿cómo lo distinguirías? Resulta una tarea difícil, en algunos casos imposible. Los seguidores de Cristo hemos bajado tanto la norma que se nos ha vuelto trabajoso acostumbrar la mente a lo bueno, lo que Dios realmente desea para nuestra vida.

El siguiente recopilado de citas no intenta ser una prohibición para nadie, más bien un muy buen consejo de un amigo que te quiere mucho. Pastores, líderes, mujeres y hombres que predicaron o predican actualmente la verdad presente desconocen estos temas o los toman a la ligera. Mi hermano, es mi deseo que no pase por una mala experiencia y este atento a los consejos de la mensajera del Señor.

Nos viene estudiando desde hace rato para hacernos caer:
“Satanás conoce muy bien el material con el cual ha de vérselas en el corazón humano.  Por haberlos estudiado con intensidad diabólica durante miles de años conoce los puntos más vulnerables de cada carácter; y en el transcurso de las generaciones sucesivas ha obrado para hacer caer a los hombres más fuertes, príncipes de Israel, mediante las mismas tentaciones que tuvieron tanto éxito en Baal-peor.  A través de los siglos pueden verse los casos de caracteres arruinados que encallaron en las rocas de la sensualidad.” (Patriarcas y Profetas, p.488)

Si cae un líder de la verdad presente, se pone feliz:

Al acercarse el fin de la historia de esta tierra, Satanás obrará con todo su poder de la misma manera y con las mismas tentaciones con que tentó al antiguo Israel cuando estaba por entrar en la tierra prometida.  Tenderá lazos para los que aseveran guardar los mandamientos de Dios, y que están casi en los límites de la Canaán celestial.  Empleará hasta lo sumo sus poderes para entrampar almas y hacer caer en lo que respecta a sus puntos más débiles a los que profesan ser hijos de Dios.  Satanás ha resuelto destruir por sus tentaciones y contaminar por la licencia las almas de quienes no hayan sujetado las pasiones inferiores a las facultades superiores de su ser, a los que dejaron correr sus pensamientos por el canal de la satisfacción carnal de las pasiones más bajas.  No apunta especialmente a los blancos menos importantes, sino que se vale de sus engaños mediante personas a quienes puede alistar como agentes suyos para inducir a los hombres a permitirse libertades que la ley de Dios condena.  Sabiendo que quien transgrede en un punto es culpado de todos, y él, Satanás, domina así todo el ser, ataca a quienes ocupan puestos de responsabilidad, a los que enseñan lo exigido por la ley de Dios, a aquellos de cuya boca rebosan los argumentos para vindicar dicha ley, y dirigiendo contra ellos sus poderes infernales, pone sus agentes a trabajar, para hacer caer a esos hombres en los puntos débiles de su carácter.  La ruina abarca la mente, el alma y el cuerpo.  Si se trata de quien fue mensajero de la justicia, poseedor de mucha luz, o si el Señor lo usó como obrero especial en la causa de la verdad, entonces ¡cuán grande es el triunfo de Satanás! ¡Cómo se regocija él! ¡Cuánto deshonor para Dios!” (Patriarcas y Profetas, p.488)

Los que esperan la segunda venida están menos preparados que Satanás:
“Se me ha presentado un horrible cuadro de la condición del mundo.  La inmoralidad cunde por doquiera.  La disolución es el pecado característico de esta era.  Nunca alzó el vicio su deforme cabeza con tanta osadía como ahora.  La gente parece aturdida, y los amantes de la virtud y de la verdadera bondad casi se desalientan por esta osadía, fuerza y predominio del vicio.  La iniquidad prevaleciente no es del dominio exclusivo del incrédulo y burlador.  Ojalá fuese tal el caso; pero no sucede así.  Muchos hombres y mujeres que profesan la religión de Cristo son culpables.  Aun los que profesan esperar su aparición no están más preparados para ese suceso que Satanás mismo.  No se están limpiando de toda contaminación.  Han servido durante tanto tiempo a su concupiscencia, que sus pensamientos son, por naturaleza, impuros y sus imaginaciones, corruptas.  Es tan imposible lograr que sus mentes se espacien en cosas puras y santas como lo sería desviar el curso del Niágara y hacer que sus aguas remontasen las cataratas…. Cada cristiano tendrá que aprender a refrenar sus pasiones y a guiarse por los buenos principios.  A menos que lo haga, es indigno del nombre de cristiano. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 253, 254)

Hombres casados y el juego de la muerte:

“Prevalece un sentimentalismo amoroso enfermizo.  Hombres casados reciben atenciones de mujeres casadas o solteras, que parecen hechizadas y pierden la razón, el discernimiento espiritual y el buen sentido; hacen aquello mismo que la Palabra de Dios condena, así como lo condenan los testimonios del Espíritu de Dios.  Les son presentados claros reproches y amonestaciones, y sin embargo recorren la misma senda que otros han recorrido antes que ellos.  Parecerían participar en un juego que los llena de infatuación.  Satanás los induce a arruinarse, a poner en peligro la causa de Dios, a crucificar nuevamente al Hijo de Dios y a avergonzarle públicamente.” (Manuscrito 19a, 1890.)

La única solución se encuentra en Dios:

“La ignorancia, el amor a los placeres y los hábitos pecaminosos, que corrompen el alma, el cuerpo y el espíritu, llenan el mundo de lepra moral; un mortífero paludismo moral está destruyendo a millares y a decenas de millares. ¿Qué debe hacerse para salvar a nuestros jóvenes?  Poco es lo que nosotros podemos hacer, pero Dios vive y reina, y él puede hacer mucho.” (Manuscrito 8, 1894
)

Amigos y hermanos en Cristo, pero con sus límites:

“Las libertades permitidas en esta era de corrupción no deben modelar el criterio de quienes siguen a Cristo.  Las manifestaciones de familiaridad que se estilan hoy no deben existir entre los cristianos que se preparan para la inmortalidad.  Si la lascivia, la contaminación, el adulterio, los delitos y el homicidio están a la orden del día entre los que no conocen la verdad y se niegan a ser regidos por los principios de la Palabra de Dios, ¡cuán importante resulta que les muestren un camino mejor y más noble aquellos que profesan ser discípulos de Cristo y estar estrechamente aliados con Dios y los ángeles! ¡Cuán importante viene a ser que por su castidad y virtud se destaquen en contraste con los que son dominados por brutales pasiones!  (Testimonies for the Church, tomo 2, pág. 459)


Son la mayoría e interpretan mal la Biblia para seguir pecando:
“En esta era de degeneración se encontrarán muchos que están tan ciegos con respecto a la gravedad del pecado que prefieren una vida licenciosa porque se aviene con la inclinación perversa del corazón natural.
En vez de ponerse frente al espejo de la ley de Dios y elevar su corazón y carácter a la altura de la norma divina, permiten que los agentes de Satanás erijan la norma de éste en sus corazones.  Los hombres corrompidos piensan que interpretar mal las Escrituras para que éstas los apoyen en su iniquidad es más fácil que renunciar a su corrupción y pecado, y ser puros en el corazón y la vida.
Los hombres de esta índole son más numerosos de lo que muchos se han imaginado, y se irán multiplicando a medida que nos acerquemos al fin del tiempo.” (Testimonies for the Church, tomo 5, pág. 141)

El engaño final, una especie de brujería:
“Cuando el poder hechizador de Satanás domina a una persona, ésta se olvida de Dios y ensalza al ser humano lleno de propósitos corruptos.  Esas almas engañadas practican como si fuese una virtud la licencia secreta.  Es una especie de brujería… Hay siempre un poder hechizador en las herejías y la licencia.  La mente queda tan seducida que no puede razonar inteligentemente, y una ilusión la desvía Continuamente de la pureza.  La percepción espiritual se embota, y personas que hasta entonces se rigieron por principios de alta moralidad quedan confundidas por sofismas engañadores presentados por agentes de Satanás que profesan ser mensajeros de luz.
Este engaño es lo que da poder a estos agentes.  Si ellos se presentasen audazmente e hiciesen abiertamente sus proposiciones, serían rechazados sin un momento de vacilación; pero obran primero de tal manera que inspiran simpatía y confianza como si fuesen santos y abnegados hombres de Dios.  Como sus mensajeros especiales, empiezan entonces su artera obra de apartar las almas de la senda de la rectitud, y procuran anular la ley de Dios.” (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 34)

Continuara…

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