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Ni aburrido, ni divertido: cómo a Dios le agrada

El Culto Familiar

“En cambio, tú persiste en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién lo aprendiste; y que desde niño conoces las Sagradas Escrituras, que te pueden hacer sabio para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda Escritura es inspirada por Dios, y es útil para enseñar, reprender, enmendar e instruir en justicia, para que el hombre sea perfecto, cabalmente instruido para toda buena obra.” (2° Timoteo 3:14-17)

Pablo presenta una gran verdad: las Escrituras, mediante la fe en Cristo, pueden hacernos sabios para salvación. Esta verdad no la presenta a quién recién conoce la Biblia, la afirma sobre la base de la experiencia, “que desde niño conoces las Sagradas Escrituras”. Los que hemos pasado por esta experiencia, haber aprendido de chicos la Palabra de Dios, podemos dar fe en esta preciosa verdad. Quienes tuvieron el privilegio de contar con padres creyentes, que reflejaron el amor de Dios (más allá de sus imperfecciones) y al igual que María instruyeron al niño en su camino, comprenderán de cerca las siguientes citas.

El enemigo de Dios se propuso, desde la creación de la tierra, destruir la base familiar sobre la cuál Dios constituyó a la pareja edénica. En la historia de los patriarcas de Israel, encontramos experiencias familiares que fracasaban cuando se apartaban del ideal divino. Matrimonios con varias mujeres, hijos favoritos, hijos de la promesa y de la no promesa, celos, envidias, contiendas. Cuando Dios da su ley al pueblo de Israel, manda que todo hogar instruya al niño en cuanto a los requerimientos de Dios. La cuestión de la formación del niño y adolescente aparece repetidas veces a lo largo de toda la Biblia, sin embargo, miles de padres y madres siguen “experimentando” con sus hijos, buscando en el mundo la manera adecuada de criarlos.

El culto divino, una institución dada por Dios desde la antiguedad, es la base para fortalecer los vínculos familiares y pedir la presencia divina en el hogar. Un don del cielo, una bendición diaria, el mana que debemos recoger todas las mañanas hoy en día tiene un gusto rancio. Ya hemos perdido el sabor del alimento celestial. Nos hemos acostumbrado a comer lo que no alimenta. Y el enemigo de Dios sabe muy bien esto… Pone a nuestro alrededor todo tipo de diversiones, pervirtiendo nuestros gustos y apetitos. Los cultos familiares son aburridos, las oraciones largas y tediosas. Los cantos no son como los del mundo. Nada parece tener sentido. Los padres lo hacen pensando que a Dios le agradan los sacrificios, los rituales. “¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.” (1° Samuel 15:22)

Presentamos a continuación, algunas citas para reflexionar, y puedas utilizar con tus hijos! Recuerda que ellos un día, en un futuro no muy lejano, deberán responder al llamado de Pablo: ¿recordarán lo que aprendieron en su juventud? ¿podrán dar testimonio de que las Escrituras nos pueden hacer sabios para salvación?

“Debéis enseñar a vuestros hijos a ser bondadosos, serviciales, accesibles a las súplicas y, sobre todo lo demás, respetuosos de las cosas religiosas, y deben sentir la importancia de los requerimientos de Dios.  Se les debe enseñar a respetar la hora de la oración; se debe exigir que se levanten por la mañana para estar presentes en el culto familiar” (Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 133, 134).

El padre, que es el sacerdote de su casa, debiera dirigir los cultos matutino y vespertino.  No hay razón para que este no sea el ejercicio más interesante y agradable de la vida hogareña, y Dios es deshonrado cuando se lo hace seco y tedioso.  Sean cortas y animadas las reuniones del culto familiar.  No permitáis que vuestros hijos o cualquier otro miembro de la familia les tengan miedo por ser tediosos o faltos de interés.  Cuando se lee un capítulo largo y se lo explica y se eleva una larga oración, este precioso servicio se hace cansador y es un alivio cuando termina.
Los jefes de familia debieran ocuparse especialmente de que la hora del culto sea sumamente interesante.  Dedicándole algo de atención y cuidadosa preparación, cuando nos presentamos ante la presencia de Dios, el culto familiar puede ser agradable y estará lleno de resultados que únicamente revelará la eternidad.  Elija el padre una porción de las Escrituras que sea interesante y fácil de entender; serán suficientes unos pocos versículos para dar una lección que pueda ser estudiada y practicada durante el día.  Se pueden hacer algunas preguntas.  Pueden presentarse a manera de ilustración unas pocas, serias e interesantes observaciones, cortas y al punto.  Por lo menos debieran cantarse unas pocas estrofas de un himno animado, y la oración debe elevarse corta y al punto.  El que dirige en oración no debiera orar por todas las cosas, sino que debiera expresar sus necesidades con palabras sencillas y su alabanza a Dios con gratitud (Signs of the Times, 7-8-1884).
Para despertar y fortalecer el amor hacia el estudio de la Biblia, mucho depende del uso que se haga de la hora del culto. Las horas del culto matutino y del vespertino deberían ser las más dulces y útiles del día.  Entiéndase que no deben interponerse a esa hora pensamientos inquietos y faltos de bondad; reúnanse los padres y los niños para encontrarse con Jesús y para invitar a los santos ángeles a estar presentes en el hogar.  Los cultos deberían ser breves y llenos de vida, adaptados a la ocasión y variados.  Todos deberían tener parte en la lectura de la Biblia, aprender y repetir a menudo la ley de Dios.  Los niños tendrán más interés si a veces se les permite que escojan la lectura.  Hacedles preguntas acerca de lo leído y permitidles que también las hagan ellos.  Mencionad cualquier cosa que sirva para ilustrar su significado.  Si el culto no es demasiado largo, permitid que los pequeñuelos oren y se unan al canto, aunque se trate de una sola estrofa (La Educación, pág. 181).”

Publicado enBlogMaterial para niños

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