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¡Que los cumplas muy feliz!

Es algo muy familiar para cada uno de nosotros que recordemos el día en que nacimos año a año. Probablemente jamás te hayas cuestionado esto, y hayas disfrutado de la compañía de tus seres más queridos en esta ocasión, pero… ¿alguna vez te pusiste a pensar de donde proviene este festejo? o mejor aún, ¿como deberíamos festejarlo, si lo hacemos? ¿Como influye en los niños este evento? en este posteo es mi deseo que se puedan responder, no por mi, sino por la sierva de Dios estos interrogantes.
Aniversario del nacimiento de una persona.  
La Biblia menciona 2 celebraciones de cumpleaños: 1. La fiesta de Faraón, cuando liberó de la prisión de los coperos y ahorcó al principal de los panaderos (Gn. 40:20).  2. La del cumpleaños de Herodes Antipas, en la cual accedió al pedido de la cabeza de Juan el Bautista que hizo Salomé (Mt.14:6; Mr. 6:21).  Herodes pudo haber adoptado la costumbre de celebrar los cumpleaños por su educación griega y romana, porque los griegos, los romanos y los persas festejaban los aniversarios de sus nacimientos.  Antíoco Epífanes persiguió a los judíos exigiéndoles que participaran de sacrificios especiales en el día de la celebración mensual de su nacimiento (2 Mac. 6:7).  No hay registro de que los judíos celebraran los cumpleaños de los ciudadanos comunes.  (Diccionario Bíblico Adventista página 669)

Curiosidades

Las varias costumbres que la gente observa hoy día al celebrar sus cumpleaños se remontan a mucho tiempo atrás en la historia. Nacen dentro del dominio de la magia y la religión. En la antigüedad, las costumbres de felicitar, dar regalos y hacer una fiesta, tenían el propósito de proteger de los demonios al que celebraba su cumpleaños, y de garantizar su seguridad durante el año entrante. (Zeit und Welt 3/4-abril de 1981, pág. 4)
La costumbre de rodear la torta de velas viene de la antigüedad. El círculo de velas formaba parte de un ritual que protegía al homenajeado de los malos espíritus durante un año. Esto causó durante años que la Iglesia Católica considerase que la celebración del cumpleaños era un rito pagano. Fue hasta el siglo IV d. C. cuando se empezó a difundir la fiesta de la Navidad como cumpleaños de Cristo, el 25 de diciembre en occidente y el 6 de enero en oriente. Esto hizo que, con el tiempo, también los cristianos festejaran sus propios cumpleaños uniendose al de su Salvador (restos de este sentido cristiano del cumpleaños queda en una antigua tradición alemana que ponía en las tortas de cumpleaños la cantidad de velas que correspondían a la cantidad de años del cumpleañero más una vela grande que era la “luz de la vida” o la “luz de Cristo”).
Sin embargo, en el siglo IV la Iglesia empezó a modificar su actitud respecto a las celebraciones de los cumpleaños, e inició también serios estudios para determinar la fecha del nacimiento de Cristo. El resultado, marcó el comienzo de la tradición de la Navidad. Con la celebración de la natividad de Cristo, el mundo occidental recuperó la celebración de los cumpleaños.
Los griegos creían que toda persona tenía un espíritu protector, o daemon, que estaba presente el día de su nacimiento y cuidaba de ellos durante su vida. Este espíritu tenía una relación mística con el dios en cuyo día de cumpleaños la persona nacía. Los romanos también aceptaban esta idea… La costumbre de los pasteles (tortas) con velas encendidas comenzó con los griegos; se ponían sobre los altares del templo de Artemis pasteles redondos como la luna, hechos con miel, que tenían cirios encendidos. La creencia folklórica es que las velas de cumpleaños están dotadas de magia especial para conceder deseos. De modo que las velas de cumpleaños rinden honra y tributo a la criatura que celebre su cumpleaños y le traen buena suerte. Los saludos de cumpleaños y las felicitaciones son parte intrínseca de esta fiesta, originalmente la idea estaba arraigada en la magia.
Los saludos de cumpleaños tienen poder para bien o para mal porque en este día uno está más cerca del mundo de los espíritus. (The Lore of Birthdays, New York, 1952, Ralph y Adelin Linton, pag. 8,18-20)
Wikipedia 
 

Bajo el sistema religioso judaico, cuando nacía un niño, se hacía una ofrenda a Dios, por la propia orden del Señor. Ahora vemos a los padres afligiéndose especialmente para presentarles dones a sus hijos en el día de su cumpleaños; hacen de ésta una ocasión para honrar al niño, como si el honor fuera debido al ser humano. Satanás ha logrado que se cumpliera su deseo en estas cosas; él ha desviado las mentes y los dones hacia los seres humanos; así los pensamientos de los niños son dirigidos hacia ellos mismos, como si ellos hubieran de ser hechos los objetos de favor especial. Aquello que debiera volver a Dios en forma de ofrenda para bendecir a los necesitados, y llevar la luz de la verdad al mundo, es desviado de su debido curso, y frecuentemente hace más daño que bien, estimulando la vanidad, el orgullo y la importancia propia. En los cumpleaños se les debe enseñar a los niños que tienen razones para manifestar gratitud a Dios por su amorosa bondad al preservarles la vida durante otro año. Así pueden impartirse prec
iosas lecciones.
Por la vida, por la salud, por el alimento, por el vestido, no menos que por la esperanza de la vida eterna, hemos contraído una deuda para con el Dador de todas las misericordias; y Dios merece que reconozcamos sus dones, y que presentemos nuestras ofrendas de gratitud a nuestro mayor benefactor. Estas ofrendas de cumpleaños son reconocidas por el cielo.­”

Review and Herald, del 9 de diciembre de 1890.
“Los padres no han enseñado a sus hijos los preceptos de la ley como Dios les ha ordenado. Los han educado en hábitos egoístas. Les han enseñado a considerar sus cumpleaños y sus días de fiesta como ocasiones en que esperan recibir regalos, y a seguir los hábitos y las costumbres del mundo. Estas ocasiones, que deberían servir para aumentar el conocimiento de Dios y despertar la gratitud del corazón por la misericordia y el amor del Señor al preservar la vida por otro año, han sido convertidas en ocasiones para agradarse a sí mismo, para la complacencia y la glorificación de los hijos. Ellos han sido guardados por el poder de Dios a través de todo momento de su vida, y sin embargo, los padres no enseñan a sus hijos a pensar en esto, y a expresar su gratitud por su gracia hacia ellos. Si los niños y jóvenes hubieran sido debidamente instruidos en esta edad del mundo, ¡qué honor, qué alabanza y acción de gracias fluirían de sus labios hacia Dios! ¡Qué recolección de pequeños dones provendría de las manos de los pequeñuelos para ser colocada en la tesorería como ofrenda de gratitud! Dios sería recordado en lugar de ser olvidado.”
­ Review and Herald, del 13 de noviembre de 1894.
“En ocasión de los cumpleaños se debe enseñar a los niños que tienen motivos por agradecer a Dios por su bondad que les conservó la vida otro año.  Así se les puede dar lecciones preciosas.  Estamos en deuda con el Dador de todas las mercedes tanto por la vida, la salud, el alimento y el vestido, como por la esperanza de vida eterna. Debemos, pues, reconocer sus dones y presentar nuestras ofrendas de gratitud a nuestro mayor benefactor.  Estos regalos de cumpleaños son reconocidos por el Cielo.
“He dicho a mi familia y a mis amistades que mi deseo es que nadie me haga un regalo de cumpleaños o de Navidad, a menos que sea con el permiso de transferirlo a la tesorería del Señor, para ser asignado al establecimiento de las misiones.”   
El Hogar Cristiano página 430,431

Como conclusión, si bien el festejo del cumpleaños (como se festeja actualmente) no es una práctica introducida por nuestro Dios, si se daba una ofrenda de gratitud a El cada año entre los isaraelitas.  Lo más adecuado sería que sigamos los consejos que Él nos dejó para enseñar a nuestros amigos y familiares, y a nuestros hijos: sobre Quién debe ser glorificado y enzalsado en cada momento de nuestras vidas, incluso en nuestro Cumpleaños.

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